
ROSA
martes, abril 15, 2008
martes, marzo 25, 2008
hasta Andrea Madueña
Si me permite Artista, quisiera verle de nuevo.Si me permite Artista, le rendire un homenaje de nuevo.
Porque la tierra no fue el mejor lugar para usted Artista.
Porque prefiero recordarle con sus ojos en mi pensamiento,
y mis manos sobre su frente.
Desear con la fuerza concentrada en una esponja marina
poder verle de nuevo algun día.
Porque siempre paciente estare esperando.
Si me permite Artista, quisiera verle de nuevo.
martes, marzo 18, 2008
¡Pera tiene una familia!
Había una vez una duendecita llamada Pera, sola y triste vivía en su grande y hermoso hongo.
Un día en el parque conoció a dos duendes, ellos dormían debajo de una banca, pues no tenían casa.
Pera los invito a vivir en su hongo, y así formaron una hermosa familia.
lunes, marzo 17, 2008
Cafe con manchas
La nave sin alas más angosta y extensa,
la que nos llevó de paseo por un mundo lejano,
más allá luna, en algún lugardespués del arcoíris;
en la tierra lejana de Oz…
La princesa Vanessa abrió la puerta,
y una inmensa gota de agua la atacó al entrar.
Poco a poco, la hundía, la enterraba en un hueco lugar.
Sus ojos se nublaron, sus manos temblaban.
El ceño frunció su delgada ceja y su mirada me asustó.
Desesperada ella gritaba...
Yo, contaba horas para su vida
¡y lo vi! Era el príncipe Adan y no un hueco lugar.
¡Y Vanessa lo penetraba!, y ¡Adán no sufría!
Adan reía...
Desquiciados azo-taban carcajadas en la pared
viendo gotitas saladas, bajo la gotona malvada
y a Vanessa perturbada.
Risas taladraban mi mente, lágrimas asustadas,
rostros desfigurados y los golpes en mi cabeza
que no me dejaban...
¡Basta! ¡Grité!
¡Crueldad ya vete!
¡Ya déjalos! ¡Ya déjala!, ¡No le pegues!
Un siglo y Vanessa no gritaba, ya no podía.
Solo suplicaba, y la gotona se reía.
Un siglo y medio y Vanessa sufría cada sentido,
rendía cuentas por los de Adan,
y le dolía tan solo respirar.
Casi rendida vio venas gruesas, vio sangre que corría…
Vanessa en fila por entrar.
¡Vanessa llegó a las venas de Adán!
Yo me revolcaba, yo gritaba, alaridos pegaba.
Yo sabía que ella moriría,
yo gritaba por ella…
Yo lo intentaba.
¡Pero maldita gente que no hace nada!
Monigotes perturbados que se dejan arrastrar,
por una yerba ¨natural¨,
tontos que ni en visiones se atreven a salvar a la princesa
de una bestia irreal.
Hector Caballero me vio,
su risa paró.
Mirada estúpida cambió,
y yo supe que al fin alguien entendió.
La princesa juntó sus lágrimas y casi muriendo las derramó,
Caballero las recogió.
Saco su espada y contra la gotona arremetió.
Vanessa abrió los ojos y sonrió,
Caballero la salvó.
Adan intacto; la princesa ofuscada;
el caballero guardo su espada, todo terminó.
Yo fui a marchar un rato para descansar,
estaba cansada de imaginar.
